MANUEL ORTEGA ROMERO
Lady Gaga en Nueva York
Fan para siempre de su gótica forma de tocar el piano, y fan aún más de su tocado nidal en su cabello. Contigo se nos olvidan el buen gusto por la música, y abrazamos las más embrujadas artes circenses, ¡que destronen a Madonna, hombre ya! . Anonanados nos dejas con tus brotes de sangre, que provocan jaleo en las gradas del Radio City Music Hall, ya que escandalizados los pones tras años desérticos de provocación.Amor para tus gritos enmarañados en sangre, amor para la reinvención del pop, amor para Lady Gaga.
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Capirotes e incienso en la calle
Tan artística como religiosa, las procesiones de la Semana Santa andaluza proporcionan la democratización del arte.Por eso la laicicidad no debería jamás de imponerse a esta expresión popular centenaria. Puede llegar a ser un espectáculo gratuito, una diversión solitaria, un placer anónimo entre la bulla , o tan solo circo para el pueblo pero sin sangre de toro. Algo hay cuando los rostros dramáticos y el mecer de los costaleros erupcionan olés y aplausos entre la masa.
Y es ahí en las angostas calles cuando se confunden incienso y azahar donde se siente la poesía impresa en el rechinar del paso. Del bullicio emergen saetas imponiendo silencios, gargantas flamencas que embellecen aún más la venereda talla, para después que el himno de tambores y trompetas marquen el roneante balanceo del paso.Etiquetas: anónimo, aplausos, arte, azahar, bulla, capirotes, circo, flamencas, incienso, oles, roneante, saetas, sangre, Semana Santa, toro
¡Crucifícale, crucifícale!
Rescato el poema "Crucifixión" aprovechando la compra de su manuscrito original
por el Ministerio de Cultura de España hace unos días. Una sospechosa predicción del poeta, desgraciadamente asesinado, de lo que ocurriría en seis días: el hundimiento de Wall Street, en el que la Bolsa de Nueva York se hunde marchitando una década de excesos y opulencia.La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos.Un rayo de luz violenta que se escapaba de la heridaproyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto. La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero calienteponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.Un sastre especialista en púrpurahabía encerrado a tres santas mujeresy les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,que lloraba porque al albatenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxíden los planetas!Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.La muchedumbre cerraba las puertasy la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazónmientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadoresy la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros. Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de perdigones, dijeron los fariseos.Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundosestrellaban ampollas de lagunas sobre las paredes del templo.Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.Porque la luna lavó con agua las quemaduras de los caballos y no la niña viva que callaron en la arena.Entonces salieron los fríos cantando sus cancionesy las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del rio.Esa maldita vaca, maldita, maldita, malditano nos dejará dormir, dijeron los fariseos,y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calledando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificiosmientras la sangre los seguía con un balido de cordero.
Fue entonces y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.
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