La envidia de los compatriotas

En esta España nuestra donde triunfar está mal visto, y gusta más herir que adular, cualquiera que intente alzar algo la cabeza ¡será despotricado con saña!. Ejemplos y ejemplos se suceden... es el mismo celo que despertaba Letizia,
mártir de estos bocazas que intentan justificar su inferioridad.
No es solo la envidia que les corroe, es más, es la patología que se repite y se repite en la intrahistoria de nuestra nación; y lo que es más desesperanzador es que los cuchicheos no son para los de fuera, sino que son para los de dentro. No consiguen ponerse de acuerdo si han sido los revolcones, contactos , el mismo agente o simplemente suerte,cualquier justificación demagógica se lanza desde infinidad de foros para cuestionar su Óscar a la Mejor actriz secundaria. Como si fueran académicos cinematográficos intentan evaluar sus interpretaciones y sus películas, tiran piedras a su propio tejado demacrando el patriotismo español.
Una venganza de los estrellados contra la estrella, los rabiosos fracasados que se esfuerzan en desprestigiar a la talentosa y trabajadora Penélope que de adolescente iba solitaria a los cines para nutrirse de arte.
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Son los Oscars, George
Los Oscar, ese escaparate cuyas imágenes deslumbrantes se filtran tanto a los rincones del hemisferio norte como a los del sur, llega un febrero más tras 79 entregas. Una noche en la que , desde que se recuerda, el cine se fusiona con la moda produciendo algo tan homogéneo que es difícil reconocer a cada uno de ellos, generando un maravilloso producto de vanidad y belleza que embriaga a nuestros ojos impotentes y nos hace fantasear con ser una estrella.
En principio, este año no habrá grandes sorpresas en las categorías más importantes, mi humilde apuesta va dirigida para Pequeña Miss Sunshine, esa película agridulce con estupendas interpretaciones, aunque después del trauma mundial que significó el no-Oscar a la mejor película para Brokeback Mountain es difícil de acertar. Claramente Helen Mirren conseguirá su Oscar a la Mejor Actriz por su majestuosa interpretación de la reina Isabel II, aunque compite con una de las grandes, la multioscarizada Meryl Streep que lo borda en “El Diablo viste de Prada”. Penélope Cruz se tendrá que conformar con competir con su competidora en la misma categoría Kate Winslet , en la alfombra roja, donde gracias a Penélope con su vestido del gran Galiano, se conseguirá recordar el paseíllo pre-gala del año 2007.
Aunque ese idioma al que unos llaman castellano y otros español también será hablado por los tres directores de cine mexicanos, en una entrega de premios que cada año posee más influencia hispana, que lenta y minuciosamente como los grandes depredadores, devoran la cultura yanqui. Volverá también a demostrarse la valía de un presentador/a estadounidense, que con sus chistes malos y su poca gracia intentan animar un espectáculo televisivo cada vez más aburrido ( esceptuando la parte de mejor actriz y mejor película) y que este año corre a cargo de Ellen DeGeneres. Una actriz lesbiana que no dudó en comercializar su condición sexual y que aprovechando que millones de personas en todo el mundo la ven, se encargará de recordar que ese todopoderoso país de grandeza y opulencia no está suficientemente desarrollado para aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Una histórica noche en la que, por fín, el maltratado Martin Scorsese podrá obtener tras batallas descarnadas ,al tío Oscar.Etiquetas: Brokeback Mountain, castellano, Ellen DeGeneres, lesbiana, Martin Scorsese, Oscars, Penelope Cruz, Pequeña Miss Sunshine